MI EJÉRCITO SÓLO DEFENDÍA LAS LEYES VIGENTES
 
LA FARSA DEL GENOCIDIO EN GUATEMALA
 
 
SECCIONES
El mundo merece conocer la verdad
A manera de antecedente histórico
Comités Clandestinos Locales (CCL)
Las Fuerzas Irregulares Locales (FIL)
Masacres cometidas por el EGP
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Las Fuerzas Irregulares Locales (FIL)
Fueron estructuras constituidas por campesinos, quienes durante el día trabajaban su tierra, permaneciendo dentro de los linderos de su comunidad (el famoso común indígena); pero contaban con armamento embuzonado (enterrado o escondido en los famosos tatús).

Al mejor estilo vietnamita, permanecían bajo el mando de los CCL, efectuando diferentes tareas revolucionarias como: colocar y preparar trampas de estacas de madera o bambú, cubiertas de estiércol, para desarrollar procesos infecciosos en sus víctimas, enclavadas en fosos abiertos a la orilla de los caminos (vietnamitas); trampas explosivas quita pié; trampas explosivas de alivio de presión (para que los soldados tropezaran con ellas); servicios de posta cercana a los campamentos (vigilancia armada), entre otras; siendo entrenadas por los Mandos Político Militares (MPM) de la guerrilla, en táctica de emboscadas, ataques a destacamentos y patrullas en marcha, además de cómo efectuar los hostigamientos (breves ataques por sorpresa contra instalaciones o unidades militares en marcha); sumándose constantemente, a la Fuerza Guerrillera Permanente, para efectuar acciones de guerra amplias (ataques de mayor envergadura contra destacamentos y unidades militares, toma de poblaciones en acciones de propaganda armada; además de acciones de sabotaje y destrucción de infraestructura estatal, y también, asesinatos selectivos). Constituían por lo tanto, fuerzas auxiliares
y de apoyo a las Unidades Militares Permanentes (UMP), de la guerrilla terrorista.

Algunos de los lectores se preguntarán, ¿Qué tiene que ver con el tema del supuesto genocidio esta información? Pues bien nos ayudará a dimensionar la amenaza que enfrentó el Estado, pues ya para el año 1980; los frentes terroristas del EGP, habían alcanzado un altísimo nivel de organización, con el apoyo e intervención de los curas Jesuitas, Maryknoll y Misioneros del Sagrado Corazón, (como ya se expuso en otro capítulo de este libro). Estos sacerdotes (curas) extranjeros, españoles en su gran mayoría, a través de Acción Católica; habían armado un entramado perfectamente diseñado por teólogos de la liberación, tales como: Javier Gurriarán (párroco de Santa María Nebaj); Marcelino García (párroco de San Juan Cotzal); y Manuel Antonio González (párroco de San Gaspar Chajul); obteniendo con su intervención y adoctrinamiento marxista, un amplio dominio sobre las comunidades del triángulo Ixil. (Guatemala, “El Silencio Del Gallo”, escrito por Luis Gurriarán).
 
En la fotografía anterior, se observa a integrantes de la Compañía 19 de Enero, del Frente Guerrillero Ho Chi Min, del EGP. Esta fue su primera Unidad Militar Permanente. Se diferenciaba de las FIL, en su equipamiento. En la foto se pueden observar subametralladoras Thompson, calibre .45 y UZI, calibre 9mm; Fusiles G-3 (alemanes), calibre 7.62 y Fusiles M-16 A-1 calibre 5.56 (estadounidenses).
 
Todo este esfuerzo de involucramiento religioso, era coordinado, desde otro frente guerrillero, por Luis Gurriarán (párroco y coordinador de la Cooperativa de Santa María Tzejá, población que en la práctica era la mayor base de apoyo del EGP en Ixcán; los religiosos marxistas se encargaron de esta manera en desarrollar una estrategia de captación y reclutamiento para el EGP. Esta estrategia, basada aparentemente en la teoría y praxis de la iglesia de los pobres, oscilaba en sus procedimientos para lograr acrecentar su influencia, variando desde visitas y reuniones de adoctrinamiento constante; hasta asesinatos para implantar el terror a quienes se negaban a incorporarse a la guerrilla. Como en el caso del dirigente cooperativista Andrés Ixcoy, quien fue cobardemente asesinado frente a su familia en el año 1979, con la complicidad y silente apoyo de Luis Gurriarán y Ricardo Falla Sánchez (este último Coordinador de Acción Católica a nivel nacional). Estos ideólogos dirigían de esta manera, una conspiración religiosa, que comprometía a más de 100 curas y monjas de diferentes órdenes religiosas, con el EGP.
 
En la fotografía, una patrulla guerrillera, armada con fusiles AK-47 calibre 7.62 mm y M16 A-1 calibre 5.56 mm. Obsérvese las tradicionales botas de hule y la actitud, que refleja alto nivel de entrenamiento.
 
Para contextualizar los resultados de la campaña de terror organizado por la unidades guerrilleras; y la permanente manipulación de los curas marxistas hacia la población indígena de los departamentos de Huehuetenango y Quiché (inicialmente), luego irradiada a todo el altiplano occidental; debemos de indicar que la información disponible, más los Análisis de Inteligencia de la época, indican que para el año 1981, solo esta organización terrorista (la mayor de las cuatro organizaciones que atacaban al Estado y sus instituciones); contaba con aproximadamente 2,000 combatientes como fuerza regular; 60,000 integrantes de las Fuerzas Irregulares Locales (esperando las armas que enviarían cuba y Nicaragua, descritas en el documento de Manolo / Gustavo Adolfo Meoño Brenner, quien actualmente es el encargado de manipular los archivos de la extinta PN; para usarlos en contra de nuestros compañeros detenidos presos políticos); y 250,000 militantes de base organizados, en espera de la proyectada insurrección final. (En otra parte del libro, podremos apreciar los mapas y planes, elaborados para el asalto final, que se preparaba ya en los inicios del año 1982, en contra de nuestro Ejército Nacional, integrado en esas fechas, por solo 14,500 hombres; más fuerzas policiales estimadas en 5,000 hombres (mal equipados y peor entrenados).

Estos resultados organizativos de las fuerzas terroristas no se hubieran concretado si no hubiera sido por la falta de presencia, previsión y acción del Estado como tal, en la mayor parte de las áreas rurales de nuestro país, pero principalmente en el altiplano occidental; sumado ello al involucramiento de los curas extranjeros (verdaderos ideólogos marxistas venidos en su mayor parte de España luego de la derrota que sufrieron los marxistas e internacionalistas republicanos, ante los nacionalistas encabezados por el general Francisco Franco). Guarriarán narra en su libro, cómo los hijos de los vascos marxistas, que habían perdido la guerra, se conjuntaron en los seminarios, para convertirse en misioneros (marxistas).

Además jugaría un papel primordial la política de terror, impuesta por la guerrilla a los pueblos indígenas, ante la ausencia de las instituciones del Estado. Ya para el año 1981, todas las poblaciones indígenas del altiplano occidental fueron obligadas a sustituir la bandera nacional por la bandera roja con la figura del “Che” Guevara, que las identificaba como territorio guerrillero bajo control del EGP. No acceder a sumarse al movimiento terrorista significó una serie de masacres, contra población indígena, cometidas por la guerrilla; tales como:
 
 
En la fotografía otra Unidad Militar Permanente (UMP). Nótese el armamento en mano, consistente en
Lanzacohetes RPG-2, fusiles AK-47 y M16 A-1. Además de botas de hule, y arneses de campaña.
 
De acuerdo a lo publicado por “Prensa Libre” con fecha 12 de julio de 1991, el terrorismo generado por
el EGP, provocó “Un éxodo de quichelenses a lugares circunvecinos y a la ciudad capital, que se ha observado en los últimos días… Huyen de la violencia imperante en ese departamento, donde grupos de organizaciones clandestinas han sembrado terror y muerte, asesinando a ancianos, mujeres y niños, quemando las propiedades, destruyendo carreteras… El Ejército Nacional se encuentra patrullando las carreteras del occidente del país, para brindar protección a los habitantes. La violencia contra las comunidades que no logró reclutar fue repetitiva, las víctimas lo han relatado: … “desde las 3 de la mañana, dos columnas de 300 hombres del Frente Terrorista Ho- Chi-Minh rodearon la comunidad de Chacalté… al mando de Iván Saquij (Pablo Ceto); y otra al mando de Roque o Juan José (Mario Payeras Solares), y Lucía (Yolanda Colom Caballeros). Entre ráfagas de fusil se fueron acercando a la Aldea, “simulando ser soldados del Ejército de Guatemala”… Nos querían babosear (engañar), recuerda el alcalde José Cuxil Solís” (Prensa Libre, 31 de agosto de 1997). Lo mismo ocurrió en la aldea Batzul, Quiché, en donde un grupo de guerrilleros al mando de (s) Roque, “fingieron ser kaibiles”; al momento de ser descubiertos procedieron a eliminar a balazos y a degollar con machetes a sus habitantes (elPeriódico, 31 de agosto de 1999).

Ante estas acciones del EGP… “Los campesinos ixiles fueron los primeros en ponerse en contacto con el Ejército ofreciendo colaborar a cambio de comida y refugio. Los indígenas que históricamente han sido hostiles al Ejército ahora están colaborando hasta el punto de que el Ejército ha logrado formar una autodefensa de indígenas ixiles en San Juan Cotzal, para protegerlo contra los ataques del EGP”. (Grandin Greg. Avancso. 2011).

El cura Luis Gurriarán, involucrando a niños y jóvenes en Santa María Tzejá, Ixcán. Se puede apreciar la presencia de sus asistentes religiosos y cuadros penetradores (reclutadores del EGP).
 
Ningún relato de esta naturaleza está completo si falta la versión de la Embajada de EE. UU., la cual desvalorizó varios informes de grupos que culpaban al Ejército guatemalteco de acciones cometidas por las guerrillas: … “el análisis –de la Embajada– indica que la guerrilla es responsable en muchos casos” (Grandin). Sin embargo, los manipuladores de la historia se arropan en la supuesta infalibilidad pontificia del informe de la CEH, para insistir que hubo genocidio. No se trata de justificar lo sucedido, solo de ponerlo en blanco y negro. Irónicamente varios de los responsables de los hechos descritos, han sido y son funcionarios o asesores gubernamentales, mercaderes de derechos humanos y camaradas de algunos funcionarios responsables de la persecución penal.
 
Mapa de la República, en donde se destaca la primera Zona Guerrillera del EGP, conformada en Ixcán, sobre la base del apoyo dado por Gurriarán en Santa María Tzejá, Rubelolom, etcétera.
 
El control poblacional, deseado y planificado por los terroristas, tuvo su cúspide, cuando las autoridades civiles locales, poco a poco, debido a la imposición y el terror, fueron siendo sustituidos por los poderes revolucionarios, así: los registros civiles fueron quemados al igual que decenas de edificios municipales, sustituyéndolos por registros revolucionarios (que inscribían nacimientos, casamientos, etcétera, en libros improvisados bajo control guerrillero); para solucionar los problemas de tierras, fueron quemadas las oficinas del Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA), y sustituidas por Comités Revolucionarios de Tierras (quienes organizaron a los campesinos, para trabajar para el EGP, enviando parte de sus cosechas a los campamentos guerrilleros; las oficinas de Rentas Internas, fueron quemadas, sustituyéndolas, por recaudadores revolucionarios, quienes impusieron una cuota mensual de 25 centavos a todas las familias campesinas, so pena de ser asesinadas por ser orejas del Ejército. de igual manera sucedió con los Comités Revolucionarios de Salud, de Educación, etcétera. (Kobrak, “Historia de una Guerra”). Poco a poco las autoridades locales indígenas y sus alcaldes auxiliares, fueron sustituidas destruyendo y prohibiendo el uso de sus tradicionales varas edilicias; (que los identificaban como autoridades electas por el pueblo). Sustituyéndolas, al igual que la bandera nacional, por los militantes guerrilleros, integrantes de los CCL y, las banderas rojas del EGP.

Todo aquel que se opusiera o no cumpliera sus órdenes, tenía que migrar obligadamente o era asesinado. En el municipio de San Antonio Huista, por ejemplo (y muchas otras localidades); el EGP publicó listas de personas (ladinas en su mayoría), que deberían de abandonar la región o serían asesinadas con toda su familia. (Kobrak, “Historia de una Guerra”). Constituyendo con ello verdaderas acciones atroces llamadas a desaparecer las costumbres y tradiciones de nuestras etnias, ante el silencio cómplice de sus ideólogos extranjeros. El listado de asesinados por los terroristas del EGP con sus familias llenaría muchas hojas de este documento (pero está disponible, con datos y fechas comprobables).

Luis Gurriarán (izquierda), posa en la fotografía en la pista de Santa María Tzejá, con la avioneta donada por los religiosos gringos de Wings of Hope.
 
Mención aparte debe efectuarse acerca de las masacres del EGP, y la connotación de las efectuadas en el Triángulo Ixil, en contra de grupos indígenas que se resistieron a participar o continuar participando con el EGP; tal es el caso del grupo disidente dirigido por el capitán Morazán, cuadro militar Ixil, del Frente Ho Chi Min; quien desertó al mando de un grupo de combatientes, por estar en contra de que la guerrilla fuera manipulada y comandada solo por ladinos como era hasta esa fecha, pues consta que hasta ese entonces, todos los integrantes de la Dirección Nacional (DN); tales como: Rolando Morán, Susana, Carlos, Manolo, Mariano, Abel, Rita, Roque, Ramiro, Lucía, Lola, Tomás, y otros, eran ladinos, ajenos completamente al Área Ixil, y dirigían a la Organización a control remoto, desde la comodidad de la ciudad. La respuesta de la Dirección Nacional, no se hizo esperar:

Morazán fue masacrado al igual que los 30 combatientes que desertaron con él, y las familias de estos;
creando el terror entre los Ixiles, sentando además, un terrorífico precedente ante cualquier forma de
disidencia o desobediencia estas masacres, al igual que las de Chacalté y otras muchas, fueron ejecutadas sistemáticamente en contra de campesinos Ixiles por un comando del Frente Guerrillero Ho Chi Min del EGP; al mando del comandante Roque (Mario Payeras Solares), y la comandante Lucía (Yolanda Colom Caballeros), en octubre de 1981; en el área de Nebaj, principalmente en la aldea Bicalamá.

Es importante mencionar también las masacres continuadas, cometidas a lo largo del mes de octubre de 1981, por terroristas del frente Guerrillero Ernesto Guevara, en contra de indígenas mames (de origen MAM), en el municipio de Ixtahuacán, porque estos se habían involucrado con un movimiento disidente de la ORPA; el Movimiento Nuevo Venceremos, fracción sobreviviente del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP-IXIM); quienes se negaban a incorporarse al EGP (Mario Roberto Morales; Los que se fueron por la Libre); Por esta sola razón, la Dirección Nacional (DN), del EGP, ordenó masacrarlos; y durante un mes, un comando del EGP, del Frente Guerrillero Comandante Ernesto Guevara (FGCEG); bajo el mando de Iván Saquij (Pablo Ceto), Tomás (Celso Humberto Morales), Lola (Alba Estela Maldonado), ABEL (Enrique Corral Alonzo) y Susana (Margarita Hurtado Paz y Paz, prima de la actual Fiscal General, Claudia Paz y Paz Bailey), se dedicaron a cazarlos y exterminarlos, en un total aproximado de 15 familias, que fueron aniquiladas sin piedad, en los caseríos de ese municipio.

Esta constituye una clara acción, cometida deliberadamente, en contra de la población mam. Esta acción represiva fue concebida, planificada, dirigida (in situ), y ejecutada, por estos cabecillas terroristas, como represalia en contra de la población civil indígena y campesina, que no apoyaba las acciones terroristas del EGP, con el agravante que fue dirigida por terroristas ladinos en contra de los integrantes de un mismo grupo étnico.

Otra masacre cometida por el Frente Guerrillero Comandante Ernesto Guevara del EGP, con especial saña, fue ejecutada el día de las Elecciones Generales para la Presidencia de la República, realizadas el
7 de marzo de 1982. La guerrilla había ordenado a todas las poblaciones de Huehuetenango que estaba
prohibido y sería reprimido el uso de nuestra bandera nacional, dando la orden de no asistir a votar, para sabotear las elecciones. Los miembros de la corporación municipal de San Rafael La Independencia, así como muchos vecinos de la localidad, se habían resistido a incorporarse a la guerrilla y haciendo gala de su patriotismo izaron la bandera nacional y asistieron a votar. Inmediatamente finalizadas las votaciones, fue tomada la población por un fuerte grupo de terroristas del EGP, quienes procedieron a secuestrar a varios vecinos e integrantes del Concejo Municipal, ante la presencia de sus familias y los llevaron al centro de la población, en donde fueron decapitados luego de ser torturados. A continuación sus cabezas fueron incrustadas en estacas y colocadas en diferentes partes del pueblo. Con saña manifiesta expusieron la cabeza del señor Francisco Arturo, quien había izado el pabellón nacional ese día en la municipalidad, cerca de la plaza central, retirándose los terroristas luego de efectuar un mitin, en donde advirtieron sobre la prohibición del uso de los símbolos nacionales.

En el transcurso de los años 1981 y 1982, cuatro alcaldes municipales, de diferentes municipios de Huehuetenango, fueron salvajemente asesinados por no incorporarse al EGP. Además en una campaña
terrorista ejecutada sistemáticamente; 13 puentes y más de 100 torres de conducción eléctrica, fueron destruidos. Más de 30 edificios municipales de diferentes municipios y aldeas importantes por su ubicación, fueron quemados, con sus correspondientes registros civiles. Los ataques a gasolineras, bodegas de café, plantaciones de caña, cascos de las fincas principales, predios de vehículos de la Dirección General de Caminos, subestaciones policiales, estaciones de radio, sedes de telégrafos, estaciones de buses extraurbanos, fueron incendiados, con la intención de hacer colapsar al país y sus instituciones.
 
El cura español (valenciano) Salvador Huguet, Fundador del Grupo Cristianos Revolucionarios Vicente Menchú (CRVM), adoctrinando jóvenes.
 
La doble moral con que se ha manejado posteriormente la información con respecto a esta campaña terrorista por parte de muchos medios de comunicación, no podrá ocultar ese hecho histórico que marcó para siempre las relaciones entre la guerrilla y los Ixiles: el salvaje asesinato del Principal de los Principales, y líder espiritual de los Ixiles, Sebastián Guzmán. Con claras intenciones de buscar un sometimiento, un grupo de terroristas del EGP, se introdujo a la población de Nebaj, en el mes de diciembre de 1981 y ante la mirada estupefacta de cientos de Ixiles, durante un día de plaza, ejecutaron salvajemente a su líder espiritual, quien se había negado a apoyarlos, por estar él en contra de la imposición de nuevos liderazgos, surgidos de las filas guerrilleras, que atentaban contra la espiritualidad y tradiciones mayas.

Este cobarde asesinato, además de los de Felipe Raymundo y sus hijos en la aldea Ixtupil, José Brito en la aldea Santa Marta; Juan Sánchez y Andrés Sánchez en aldeas Sacsihuán y Santa Marta, y Francisco Cedillo en la aldea Janlay, todos ellos principales jefes de cofradía, significó un parte aguas histórico, pues al presentarse posteriormente ante la población para dar su pésame a la misma, el Jefe del Estado Mayor del Ejército, General Benedicto Lucas García, la población le pidió a gritos armas para defenderse del acoso guerrillero, dando pie de esta manera a la conformación de los Comités Voluntarios de Defensa Civil (CVDC), que fueron fundamentales para el viraje estratégico del enfrentamiento, que estaba iniciando su fase decisiva.

El Cura Jesuita, Ricardo Falla Sánchez (Marcos), uno de los ideólogos del EGP.
 
La información correspondiente a estas acciones terroristas y muchos asesinatos, fue omitida deliberadamente por los sesgados y comprometidos (ideológicamente), integrantes de la Comisión de Esclarecimiento Histórico de la ONU, quienes actuaron malintencionadamente, al igual que los exmilitantes de las organizaciones terroristas PGT y EGP, que dirigieron y manipularon a su antojo el proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI). Esfuerzo perverso, concebido por los teólogos de la Liberación, como una acción de venganza contra el Ejército de Guatemala, por haber hecho fracasar su mayor operación subversiva en Latinoamérica.

Al verse descubiertos por las fuerzas de seguridad en el año 1980, muchos de los curas extranjeros, que eran militantes y cabecillas del EGP, así como de otras organizaciones (en menor cantidad); luego
del triunfo del marxista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en 1979, decidieron cambiar
de trinchera, para preservar su seguridad ante lo que ellos consideraban un inminente triunfo de la guerrilla salvadoreña del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), y seguros que a este seguiría inmediatamente el triunfo de la URNG. Ese año la tripartita (PGT, EGP, y FAR), ya se hallaba presionada por Cuba para integrar la cuatripartita, con la integración de la ORPA, asumiendo en base a las apreciaciones y partes de guerra, que dieron vida al plan para la toma del poder del EGP, que preveía que si no existían variantes a su estrategia de guerra, el poder sería tomado durante el transcurso del año 1982. En base a ello, se acordó que en apoyo de este plan, se montaría el resto de organizaciones terroristas. Los terroristas del EGP, habían diseñado un plan para declarar territorio liberado al departamento de Huehuetenango, específicamente la región de La Sierra de los Cuchumatanes, considerando que se podía convertir esta en un bastión guerrillero, contando así con un corredor logístico que los uniría a México (cuyo gobierno apoyaba la idea, al igual que Suecia, Noruega, Francia, Venezuela, España, Panamá, Nicaragua, Cuba, y otros).

Esquema del Plan del EGP para declarar territorio liberado el macizo montañoso de la Sierra de los Cuchumatanes. Los Frentes Guerrilleros Ho Chi Min y Ernesto Guevara, conformarían dos anillos de resistencia; el Frente Guerrillero Augusto César Sandino, aislaría la capital de la república del resto del territorio. El Frente Guerrillero Otto René Castillo, dirigiría una insurrección de estudiantes y obreros marxistas, en la capital; el Frente Guerrillero Luis Turcios Lima, provocaría caos en la Costa Sur; el Frente Marco Antonio Yon Sosa, aislaría Las Verapaces del resto del País. La ORPA, atacaría y fijaría al terreno a las fuerzas militares, en el occidente del país, y las FAR, de igual manera, atacarían a las fuerzas militares, fijándolas al terreno, en el Petén. Luego vendría una insurrección indígena, en el Altiplano, que se dirigiría hacia la ciudad capital para tomar el poder, por lo que todos los frentes guerrilleros del EGP, la ORPA, y las FAR, contribuirían para aislar esta área del resto del país, esperando el prometido reconocimiento internacional del nuevo gobierno revolucionario, que encabezaría a continuación (según ellos), una ofensiva sobre la capital, que estaría simultáneamente enfrentando una insurrección general, liderada por las organizaciones de masas (estudiantiles, obreras y campesinas), de la Comisión de Trabajo Amplio de Masas (Cotram), del EGP.

No podían despreciar la oportunidad que les brindaba el Frente Sandinista, para establecer un centro de operaciones logístico y de propaganda en su territorio. Un grupo de curas y monjas comprometidos con la Teología de la Liberación (militantes del EGP), decidieron aprovechar esta coyuntura, para fortalecer el trabajo internacional de su organización, mediante acciones que atrajeran la atención de la comunidad internacional. Ya en esas fechas, el obispo marxista Juan Gerardi y Conedera, que había sido nombrado como obispo de Quiché en diciembre de 1974, como una medida de presión internacional, a favor del EGP, había decidido cerrar la diócesis del Quiché, abandonando de esta manera a su grey. Gerardi, gran bebedor de coñac y brandy, además de consumidor de finos habanos (según narra Luis Gurriarán en su libro “Guatemala, el Silencio del Gallo”), había abrazado la teología de la liberación, a través de lo que ellos denominaban la Iglesia de los Pobres, y participaba activamente, en todas las acciones tendentes a fortalecer la acción guerrillera en ese departamento (según narra Gurriarán en su libro “Guatemala, el Silencio del Gallo”).
 
 
Existe un suceso casi desconocido, que se suscitó cuando en ese año (1980), Gerardi fue citado al Vaticano, en donde Juan Pablo ll le espetó una reprimenda, llamándole la atención por su actitud (militancia) y el consecuente comprometimiento de la Iglesia, como consecuencia de la misma; máxime por su papel como presidente de la Conferencia Episcopal. Gerardi prácticamente se insubordinó ante el Papa, afirmándole su contubernio y complicidad con los terroristas, por lo que fue relevado por el sacerdote Pablo Urízar, como Obispo del Quiché. El Papa le prohibió regresar por un tiempo a Guatemala, por lo que debió marcharse a Costa Rica, en donde vivió durante un tiempo conspirando, en la parroquia de San José de Tibás. Desde allí dio inicio la confabulación, para aprovechar el nicho o nueva trinchera, que ofreció el gobierno sandinista a las huestes de Gerardi y de Gurriarán, por lo que establecieron dos bases de operaciones para consolidar el proyecto de apoyo al frente internacional del EGP. Costa Rica sería la base de operaciones de Gerardi, y San Juan del Sur, provincia costeña de Nicaragua, sería el centro de operaciones de Gurriarán y su grupo de curas y monjas marxistas. Al proyecto en mención, se le denominaría en adelante (1980), Iglesia Guatemalteca en el Exilio (IGE).

Sus miembros iniciales serían los curas marxistas María Jesús Carro, Isabel Tavares, Javier Gurriarán (primo de Luis), Manuel Antonio González, Axel Mencos, y algunos militantes del EGP, tales como Allen González y Patricia Urrutia. Desde su inicio, el apoyo recibido por el Gobierno Sandinista fue muy importante. Daniel Ortega delegó su representación en los curas marxistas Miguel D’Escoto y Ernesto Cardenal. En palabras de Gurriarán, a partir de ese momento la Iglesia Centroamericana, como bloque, tenía una línea clara: la opción preferencial por los pobres. De esta manera los marxistas ideólogos y teólogos se definían por la lucha armada a nivel centroamericano. La injerencia de los curas extranjeros, en Centroamérica, había logrado impulsar su objetivo estratégico: lograr en nuestros países lo que no habían podido hacer en los suyos. Según palabras de Gurriarán, “toda la Iglesia de América Latina, vivía días de ebullición, de debate y de tránsito, entre un pasado que no servía, y un futuro que no acababa de llegar” según él, con la Teología de la Liberación, que en Guatemala alcanzaba su punto más alto, se había extendido por todo el continente el deseo de participar en movimientos encaminados a lograr una mayor justicia social, agregando que numerosos católicos abrazaron y participaron en la revolución y la guerra. A partir de ese momento, la plataforma de propaganda montada por la IGE/EGP, para vender la idea del supuesto genocidio, estaba en marcha.

 
La actividad de la IGE se había disparado, con el impresionante apoyo logrado por los sandinistas y en gran medida también por el Frente Farabundo Martí para La Liberación Nacional (FMLN). La IGE, conformó en Guatemala rápidamente una red interna de propaganda y comunicación que los alimentaba con información originada desde todos los siete frentes guerrilleros del EGP, con la finalidad de magnificar, exagerar y realzar toda la información posible, denunciando supuestas matanzas y masacres cometidas por el Ejército de Guatemala en contra de la población indígena.
 
Monjas de diferentes órdenes, dirigiendo actividades del Comité de Unidad Campesina (CUC).
 
Simultáneamente, junto con la red del interior, se tejió una red de contactos en el extranjero. De esta manera se integró por parte de los curas marxistas de la IGE, la Network in Solidarity With The People of Guatemala (NISGUA), estableciendo irónicamente sus oficinas en Washington. La farsa estaba en marcha. Luego incrementaron su accionar propagandístico y lobista con la creación de la Guatemala Scholars Network (organización de pantalla/frente, en donde se escondían todos los marxistas habidos y por haber: antropólogos, supuestos historiadores, geógrafos, estudiantes, artistas, supuestos intelectuales, colectivos de estudio, feministas, etc., a la vez, en Europa una comisión dirigida por Gurriarán, se dedicaba a abrir muchas puertas, con el apoyo de sus incondicionales y tradicionales financistas: los gobiernos socialistas y las organizaciones eclesiales.
 
Fotografía de la Dirección Nacional Del EGP, tomada en Comitán, Chiapas, México. En el año 1980.
 
El apoyo obtenido para los numerosos curas extranjeros, involucrados en subvertir el orden y atacar al Estado guatemalteco, se hizo sentir. Los curas marxistas españoles, italianos, belgas, ingleses, holandeses, dirigidos por Luis Gurriaran, se movían como peces en el agua, denunciando supuestas atrocidades de los militares guatemaltecos. Las constantes visitas de Gurriaran y su séquito a Alemania, dio sus frutos: Los comités de solidaridad alemanes, muy activos en conseguir apoyo económico y político, les abrieron las puertas, de los países nórdicos, a nivel gubernamental. Estas relaciones inmediatamente se reflejaron en una abierta participación en apoyo de los terroristas (consciente o inconsciente), de los sacerdotes y Obispos de la iglesia luterana de Suecia, logrando, de hecho, que un pastor y su esposa se sumaran permanentemente al creciente equipo que trabajaba para la IGE en Nicaragua.
 
 
También en 1980, abrieron otro frente de operaciones y lobby en Canadá. Este nuevo frente, dirigido por obispos canadienses, se denominaba Desarrollo Y Paz, este estaba compuesto por estudiantes, sindicalistas y grupos eclesiales. El tema del supuesto genocidio, fue tratado con la conferencia de obispos y con el Viceministro de Relaciones Exteriores canadiense. La mentira de tanto repetirse, empezaba a cuajar. Bajo el lema de que lo que no se cuenta, no existe, se dieron a la tarea de mentir, mentir y volver a mentir, recorriendo Canadá, los Estados Unidos y Europa entera. Los boletines enviados a sus nuevos contactos en forma mensual, sus libros sobre la violencia en Guatemala, sus trabajos de investigación y análisis enviados ahora desde Managua, en donde el grupo de trabajo de la IGE de San Juan del sur había abierto con apoyo sandinista una oficina de propaganda, poco a poco fueron penetrando la mente de sus contactados. Para reforzar este nuevo esfuerzo, en el año 1981 la IGE abrió una nueva oficina de propaganda en México DF.
 
Documento de adoctrinamiento terrorista, utilizado por el Frente Estudiantil Robin García, dedicado a sus estructuras estudiantiles guerrilleras de secundaria y Universidad.
 
Todo este trabajo de lobby fue enfocado también hacia el interior de Guatemala. Los religiosos de la IGE y Confregua, impulsaron el trabajo político-ideológico en la Universidad de San Carlos, las organizaciones agrarias Comité de Unidad Campesina (CUC), Comité Campesino del Altiplano (CCDA), las organizaciones sindicales, Movimiento de Pobladores, Cristianos Revolucionarios, Coordinadora de Viudas de Guatemala (CONAVIGUA), y todas las organizaciones de frente encubiertas, que componían la Comisión de Trabajo Amplio de Masas (COTRAM), dirigida desde el Frente Urbano (FGORC), por Gustavo Adolfo Meoño Brener (Manolo), encargado de la ejecutar lo planificado. Para comprender lo anterior, es necesario hacer mención de las palabras de Gurriarán al decir: “La IGE pidió ayuda a la guerrilla, para perfilar sus análisis de situación, afirmando que los grupos guerrilleros tenían gran capacidad analítica, pues manejaban mucha información y conocían como nadie sus propias fuerzas y las del Ejército. Omite este cura marxista informar que el gobierno sandinista a través de Tomás Borge, Ministro del Interior, contaba con una Unidad de Inteligencia Estratégica, dedicada a espiar a los ejércitos de Guatemala, El Salvador y Honduras.

Esta unidad dirigida por militares cubanos, denominada BERE (Brigada de Exploración Radio Electrónica), monitoreaba todas las comunicaciones de nuestra red de comunicaciones militares, proporcionando a la recién constituida URNG, información puntual sobre nuestras operaciones militares, perfiles de los Comandantes de las Unidades Militares y otra gran cantidad de información importante, que era utilizada por los terroristas para evadir nuestros operativos en las diferentes zonas de Operaciones. El esquema IGE/URNG/Acción Católica/Gerardi, funcionaba a la perfección, añadiendo Gurriarán que Gerardi había pedido pasar inadvertido (para no quemarse), de tal manera que el Gobierno de Guatemala no se opusiera a su retorno, pues consideraba que su trabajo en el interior sería sumamente provechoso para la causa. Gerardi, efectivamente, regresó a Guatemala durante el gobierno del General Efraín Ríos Montt en 1982 irónicamente, pues con ello facilitaría la labor de quienes actualmente le juzgan, como consecuencia de este complot). Inmediatamente se puso en acción para conjuntar al equipo que daría vida a su VENGANZA: EL PROYECTO REMHI. Gurriarán expresa en su libro que: “El REMHI, es un documento definitivo, sobre los sufrimientos de este país.

En la fotografía anterior, se nota el destacado papel, que la COTRAM/EGP, daba a la Dirigencia Religiosa en sus acciones.
 
Yo creo que Gerardi estaba acariciando esa idea en Costa Rica y que ya entonces debió de empezar la
búsqueda de fondos, para financiar las investigaciones. Gracias a esos fondos, en los que tuvo que ver
la iglesia europea, en esa investigación, participaron más de doscientas (200) personas”. La venganza de los teólogos de la liberación, ante la derrota de su plan piloto en Guatemala, estaba en marcha. Los
años 1981 y 1982, fueron decisivos para la derrota de la guerrilla terrorista. El Ejército de Guatemala, luego de que fuera eliminado el Principal de los Principales, Sebastián Guzmán, líder espiritual indígena de los Ixiles en la plaza de Nebaj, a través del Alto Mando, decidió tomar una decisión estratégica: la conformación de los Comités Voluntarios de Autodefensa Civil (CVDC). Ello, luego de evaluar la crisis provocada por los terroristas en el área, ante la ausencia del accionar de las instituciones del Estado, y sabiendo que todas las unidades militares de nuestro pequeño Ejército (14,500 hombres en aquel momento), estaban empeñadas en operaciones en diferentes partes del país, ante el acoso permanente de los terroristas, que pretendían como ya vimos, obligar a las masas campesinas a participar en una insurrección dirigida por el EGP; para lo cual, esperaban el ingreso de una gran cantidad de armas que les habían ofrecido Cuba, Vietnam y Nicaragua. Como lo relata Luis Gurriarán (Julio) en su libro, lo mismo que otros terroristas como Mario Payeras (seudónimo Roque/Benedicto), en su obra Los Fusiles de Octubre, las condiciones, según ellos, estaban creadas para la insurrección.
 
Nuevamente la Religión, utilizada como un medio de captación para nuevos guerrilleros.
 
Como insumo, para analizar la amenaza que enfrentaba el Estado de Guatemala en el año 1981, me permito, hacer una pequeña transcripción del pensamiento y planes que tenía el EGP, en aquella época según uno de sus responsables militares, el comandante Roque.

Luego de analizar la intencionalidad y espíritu triunfalista de los terroristas, se podrá evaluar el impacto psicológico que representó para ellos la derrota estratégica que estaban por enfrentar, ante la estrategia adoptada a partir de ese momento por el Ejército de Guatemala. Derrota militar que se manifestaría en adelante como consecuencia inmediata de la ofensiva militar, que se iniciaría pronto. Las consiguientes acciones desesperadas para tratar de preservar sus estructuras de base (FIL/CCL/ CUC/), los llevaron a forzar el desplazamiento de las mismas, por lo que deben de ser estudiadas detenidamente para comprender su perversión, y posterior manipulación histórica. El relato abreviado
de Payeras, se inicia en el año 1976 de la siguiente manera: “A partir de 1976, la organización, en la ciudad (Frente Urbano), y en el Llano (Frente de la Costa Sur), inició el trabajo amplio de masas (COTRAM) bajo la dirección de Gustavo Meoño Brenner, vinculándose a obreros, estudiantes y pobladores en la Capital, y a proletarios agrícolas, semiproletarios migratorios, y campesinos medios a través del CUC, en el Llano y en el área Paracentral (Chimaltenango, Sololá, Totonicapán, Sur del Quiché, etc.).

Nota: Las notas entre paréntesis, subrayados y resaltados, son agregados por el Autor. En lo personal, considero a Roque, uno de los mejores analistas táctico-estratégicos del EGP. Pues él además de ser fundador, dirigió acciones político-militares, en los Frentes Guerrilleros Ho Chi Min, Ernesto Guevara y Otto René Castillo; siendo también representante del EGP en Cuba, durante un tiempo debido a su enfermedad. Su análisis autocrítico del EGP/URNG, es muy válido. Ya como disidente del EGP, formo con otro grupo de disidentes, Octubre Revolucionario (OR), del que fue miembro hasta su muerte, por enfermedad). Continúa Roque/Benedicto indicando que en 1976 se despliega trabajo político, principalmente propagandístico, entre las organizaciones de masas, y se crean las llamadas Organizaciones Revolucionarias de Masas (ORV), compuestas por Campesinos, Obreros, Estudiantes y Pobladores. Agregando que, durante la etapa de Generalización de la Guerra de Guerrillas (1979-1981), las tareas centrales a resolver por las fuerzas revolucionarias en general, y en particular por el EGP, consisten en pasar al ataque de la fuerza viva enemiga, conducir (manipular) al movimiento de masas, y hacerlo coherente con la acción militar, construir la alianza con las fuerzas democráticas, abrir el frente político diplomático, y darle expresión orgánica y práctica a la unidad de las fuerzas revolucionarias, acotando que en la experiencia del EGP, el problema militar se comienza a resolver creando frentes guerrilleros, a partir de un modelo estructural mediante el cual se delimitan terreno y base de apoyo (según tipo de territorio y de acuerdo a las características de la población), siempre en función del desarrollo de las unidades militares.

El objetivo de esta estructura socio-territorial, es organizar a las fuerzas militares guerrilleras y sus respectivas bases de retaguardia, de tal manera que, por una parte, se le dificulten al máximo las operaciones al adversario y, por la otra, permitan la propia acumulación de fuerzas y las maniobras de unidades militares de determinada magnitud. Estaban los mandos guerrilleros en este momento, diseñando la futura conformación del ejército guerrillero, siempre planificando la utilización/manipulación, de las Bases de Apoyo Campesinas Indígenas). En el proyecto del EGP, se crean los Frentes Guerrilleros en el Norte del Quiché y Huehuetenango que fueron bautizados con los nombres de Ernesto Guevara y Ho Chi Min, iniciándose el trabajo organizativo con similar propósito en Alta Verapaz (Frente Marco Antonio Yon Sosa), en el Área Paracentral (Frente Augusto Cesar Sandino), en la ciudad (Frente Otto René Castillo) y el Llano (Costa Sur, Frente Luis Turcios Lima), habiéndose constituido estas últimas dos en Frentes Guerrilleros hasta 1980.

En 1979 y 1980, entran en acción los Frentes Guerrilleros organizados por la ORPA en la Sierra Madre, desde San Marcos hasta Chimaltenango, cuyas actividades se proyectan a las áreas costeras colindantes con el espinazo montañoso. Durante esta etapa, las regionales Norte, Central y Sur, de las FAR en el Petén, la Capital y la Costa Sur, respectivamente, también se incorporaron al esfuerzo político militar (tomando como base el del EGP, que era la Organización terrorista más fuerte y numerosa), aunque contando con menores fuerzas y medios. El ataque a las fuerzas vivas (Ejército/ Unidades Militares), tiene lugar entonces en las tres cuartas partes del territorio nacional. Esto obtuvo como respuesta del Ejército de Guatemala, efectuar un redespliegue de sus Unidades Militares (Brigadas, Zonas y Bases).

En el plano de masas, tienen lugar importantes luchas de carácter económico/político, en los principales centros fabriles y agrícolas del país , con la toma de fábricas, secuestro de sus propietarios, atentados con bombas, paro de labores, y otras acciones violentas. Debe recordarse por su impacto, la huelga general de los cortadores de caña de la Costa Sur, en la cual el EGP paralizo la zafra de 1980 y destruyó importantes activos de los ingenios azucareros (avionetas, transporte terrestre, etc.). Así como las acciones realizadas en los centros docentes (huelgas estudiantiles en la capital y Quetzaltenango, toma de establecimientos, barricadas, obstrucción de tránsito y quema de buses urbanos), representando de hecho, el frente de lucha política contra el Estado. Las formas de lucha que adoptan las masas, incluyen el paro laboral, la ocupación de centros de trabajo, las marchas
de protesta y denuncia, la ocupación de embajadas (España, Brasil, Japón, entre otras) y edificios gubernamentales (Congreso, Palacio Nacional, Correos, Caminos, INDE y otros); así como distintas modalidades de acción paramilitar.

El Movimiento de Masas encuentra su Expresión Orgánica Unitaria en el Frente Democrático Contra la
Represión (FDCR). Esta instancia agrupa, además, a las representaciones de las principales fuerzas democráticas, constituyendo en esa medida el primer paso para la formación de un gran frente político de oposición. Como se puede apreciar, los terroristas consideraban que la correlación de fuerzas estaba a su favor; asumiendo que el plan del EGP, de declarar territorio liberado, Huehuetenango y el norte del Quiché, el posterior reconocimiento Internacional; más las armas que esperaban de Cuba y Nicaragua, con las que armarían a las FIL, así como la insurrección que se estaba
preparando en la Capital, bastarían según la entusiasta apreciación de la dirigencia del EGP para desaparecer, de una pasada, al Ejército de Guatemala.

partir del triunfo de La Revolución Sandinista, en el año 1979, se masifica la participación popular. La conducción de este extenso y vigoroso movimiento de masas, por una parte, y la coordinación de la guerra de guerrillas a nivel nacional, por la otra; plantean entonces la necesidad de la unificación de las organizaciones revolucionarias, a las cuáles se suma desde 1978 un escisión del PGT. Es entonces, cuando el EGP, las FAR, y el PGT (Núcleo de Dirección Nacional), crean en 1979 la llamada tripartita, que con la incorporación de ORPA en 1980 se transforma en un frente de organizaciones revolucionarias (cuadripartita), que coinciden en una estrategia única: la guerra popular revolucionaria, teniendo como proyecto político el derrocamiento del Gobierno (y por ende del Sistema Político). Para ello y como un esfuerzo de primera magnitud, se inicia en 1980, la actividad político-diplomática, en el Frente Internacional.
 
El descaro con que los Terroristas, se adjudicaban LOS ASESINATOS de civiles desarmados, en este caso el Licenciado Juan Francisco Buenafé Fernández, abogado del CACIF.
 
Al iniciarse 1981, considera la dirigencia del EGP que el desarrollo de los factores estratégicos existentes en ese momento son los siguientes:
  1. La Lucha de Masas.
  2. La guerra de Guerrillas.
  3. El Frente Político Diplomático.
  4. La Unidad Revolucionaria.

Estos factores exigían al movimiento revolucionario, entrar en una nueva etapa de desarrollo. En el proyecto del EGP, esta etapa estaba prevista como de Disputa de Masas, Terreno, y Poder local. En la Ciudad Capital y en los Centros Urbanos del Llano (Costa Sur), la nueva etapa implicaba la implementación de formas insurreccionales de lucha, la COTRAM a través de sus diversas organizaciones de masas, debería dirigir insurrecciones en todos los centros urbanos posibles, con la finalidad de crear caos y terror. En la Montaña: Desde la base de los Frentes Guerrilleros, la nueva etapa exigía sistematizar la toma del poder local, defendiéndolo en los lugares en donde ya lo hubieran usurpado, más la construcción simultánea de fuerzas militares regulares que liberaran y defendieran el territorio insurreccionado. Este territorio, a su vez, pasaría a jugar el papel de retaguardia estratégica, de dichas fuerzas regulares. Como se puede apreciar, desde su concepción inicial, El EGP, impulsa el uso de las masas (obrero, campesinas, estudiantiles), como un medio, para la consecución de sus objetivos, ordenando preservar a toda costa, a sus unidades regulares (UMP), demostrando así que no les importó lanzar contra las unidades del Ejército a grandes grupos de civiles armados, sin reparar en las bajas que pudieran sufrir, pues a ellos solo les interesaba conservar sus cuadros y recursos. Ello explica el por qué de muchas bajas civiles, en los lugares cercanos a las emboscadas y ataques a destacamentos militares, pues la orden dada a las FIL (civiles armados), era robar las armas a los soldados heridos y muertos, exponiéndolos innecesariamente al fuego de las unidades militares que, por supuesto, se defendían.

En el plano político, la nueva etapa exigía la construcción de un frente nacional de lucha que en el plano externo les consiguiera la calidad de beligerancia. Como veremos más adelante, la farsa se iba armando poco a poco, pues el retorcimiento de la leyes ha sido, como decía Carlos Manuel Pellecer, “Especialidad Marxista”.
 
En la fotografía, mandos del EGP desarrollando funciones eucarísticas, manipulando a la población retenida (nótese la pistola y equipo del sacerdote), en un campamento de las Comunidades de Población en Resistencia (CPR), dirigidas por Ricardo Falla Sánchez, Luis Gurriarán, y otros curas marxistas.
 
En Palabras de Roque: “En el primer semestre de 1981, en efecto, la guerra de guerrillas, entró a plenitud, en la fase de generalización. (Según los terroristas)… El desarrollo alcanzado, la experiencia de combate lograda, la sistematización de nuevas tácticas irregulares y la obtención de importantes lotes de armamento, le permitieron al Movimiento Revolucionario, dar saltos de calidad, parciales y locales. El Ejército enemigo perdió la iniciativa prácticamente en todos los frentes de guerra, mientras tanto las guerrillas, le dieron continuidad y sistematización a las emboscadas, ataques y hostigamientos, con minas y fusilería, ocasionándole a la tropa adversaria, un importante desgaste de efectivos, medios y recursos, forzándolo a reducir sus movilizaciones, sobre todo por las carreteras, y obligándolos a recurrir a tácticas más complejas, para evitar los efectos del creciente y generalizado golpeteo, de que comenzó a ser objeto”. Agrega además, que “el inicio de hostilidades, en el área paracentral (Frente Augusto Cesar Sandino FACS, que comprendía Chimaltenango, Sololá, Totonicapán y el Sur del Quiché), por parte de la fuerzas revolucionarias, a principios de 1981, significaba para El Ejército, el riesgo de perder el control de un trecho completo de la estratégica ruta panamericana, y la consiguiente amenaza del bloqueo a la capital”. Esta amenaza se incrementaría al producirse el virtual levantamiento insurreccional de la población campesina indígena del área paracentral. Luego agrega Roque: “Pero en octubre y noviembre de 1981, da inicio la contraofensiva general del Ejército”.

Nota: (Parte de los importantes lotes de armamento de los que habla Roque, les fueron arrebatados durante los combates en la ciudad, cuando se logró destruir su retaguardia logística al caer casi todas las casas de seguridad (conocidos como “reductos”), del EGP y ORPA, en el Frente Urbano, en los meses de Junio y Julio de 1981; Cuando él se refiere a que el Ejército había perdido la iniciativa en todos los frentes de guerra, ignora que en realidad se estaba efectuando una fuerte labor de Inteligencia, que consiguió posteriormente golpear su retaguardia logística, como paso previo a la ofensiva contra los frentes guerrilleros. La apreciación de los terroristas, que desconocían la intención del mando militar, era que se estaba a la defensiva o se estaba efectuando un repliegue, subestimándonos como siempre lo hicieron, y lo siguen haciendo. Como se podrá apreciar, el triunfalismo que estaban padeciendo todos los integrantes de la Dirección Nacional del EGP, las FAR y LA ORPA, (como lo veremos al analizar la planificación de campaña de estas organizaciones en futuras entregas), abarcaba lógicamente a los curas marxistas ideólogos de la teología de la liberación. Pronto todos, como consecuencia de nuestra ofensiva Militar, verían cómo su plan piloto para nuestro continente, desaparecía paulatinamente ante sus miradas incrédulas.

tas, que desconocían la intención del mando militar, era que se estaba a la defensiva o se estaba efectuando un repliegue, subestimándonos como siempre lo hicieron, y lo siguen haciendo. Como se podrá apreciar, el triunfalismo que estaban padeciendo todos los integrantes de la Dirección Nacional del EGP, las FAR y LA ORPA, (como lo veremos al analizar la planificación de campaña de estas organizaciones en futuras entregas), abarcaba lógicamente a los curas marxistas ideólogos de la teología de la liberación. Pronto todos, como consecuencia de nuestra ofensiva Militar, verían cómo su plan piloto para nuestro continente, desaparecía paulatinamente ante sus miradas incrédulas.

En consecuencia, poco a poco, ante los ojos de los curas marxistas y de los mandos terroristas del EGP, las masas de las FIL fueron cambiando de rumbo; la ofensiva Militar en contra de los Frentes Guerrilleros, los hizo retroceder hasta su retaguardia estratégica en Huehuetenango, abandonando de manera cobarde a sus bases sociales (FIL, CCL). Consecuentemente, ante la amnistía decretada por el Gobierno en el año 1982, principiaron las entregas masivas de numerosos grupos de indígenas, que los terroristas habían retenido bajo fuerte presión, utilizándolos como reserva, supuestamente para armarlos y enfrentarlos al Ejército durante la planificada insurrección a la que se refiere Payeras (Roque). Las armas prometidas, por Cuba y Nicaragua, llegaron en escaso número en relación a los esperado y no fueron suficientes para ejecutar sus planes. Ante ello, inicialmente el EGP ordenó atacar a las fuerzas militares con lo que tuvieran a la mano y robar su armamento a los soldados, especialistas y oficiales muertos y heridos, resultantes de los ataques a destacamentos y emboscadas realizadas. Éstas cobardes ordenes, provocaron muchas bajas en las FIL (compuestas por hombres, mujeres y niños, que se lanzaban sobre los soldados, para quitarles su armamento, atacando a nuestras tropas con escopetas, machetes, granadas, fusiles, hachas, y todo lo que pudieran conseguir, siguiendo estas órdenes bajo la presión y amenazas de muerte de los CCL. Luego de los ataques, las bajas de las FIL, eran enterradas en fosas comunes, cuyas ubicaciones lógicamente, solo ellos conocen y las que actualmente en forma perversa, pretenden hacer ver como masacres cometidas por las fuerzas militares.
 
Soldado torturado, a quien terroristas del EGP le arrancaron el rostro estando vivo. Santa María Nebaj, Quiché, 1981
 
Ante la ofensiva del Ejército, que se mantuvo sin interrupción durante seis meses, la desbandada se generalizó en las FIL/CCL; que vieron cómo en forma cobarde las unidades militares permanentes del EGP, los abandonaban, marchándose hacia la frontera con México, abandonándolos a su suerte, luego de enfrentarlas sistemáticamente a las fuerzas militares.

Para evitar perder completamente su base social, que se estaba entregando a las fuerzas del Ejército, el EGP ordenó resistir, sin importar las consecuencias. Esto lo relata Luis Gurriarán en su Libro, El Silencio del Gallo, cuando en la Página 254, describe como La guerrilla del EGP, amenaza con fusilar/asesinar, a quienes los abandonaran, pues en palabras de Gurriarán, la huida o entrega de la población, significaba para la guerrilla, la pérdida de su base social. Inicialmente la orden era que las FIL/CCL se quedaran en la montaña, a cualquier costo, y les ordenaban preparar agua caliente y cal, para echársela en los ojos a los soldados; y que les prepararan trampas de todo tipo y que los hostigaran constantemente.

Durante el año 1983, el EGP, perdió un 90% de sus bases, que se entregaron a las Fuerzas Militares y fueron reorganizadas en Polos de Desarrollo, para luego pasar a conformar con los campesinos que nunca apoyaron a la guerrilla, los Comités Voluntarios de Auto Defensa Civil (CVDC). Con ello, el EGP, y las otras organizaciones guerrilleras, habían sido derrotadas estratégicamente.

Por lo tanto, solo el 10% restante, del total de la población organizada por el EGP en los años comprendidos de 1974 a 1982 pasarían a conformar en 1984 las CPR, como grupos de campesinos retenidos por los terroristas, siendo utilizados como mano de obra, para que sembraran y sostuvieran con su trabajo el corredor logístico, que desde los debilitados frentes guerrilleros conducía de y hacia el refugio, nombre con el que los terroristas denominaban a su retaguardia estratégica, organizada en México, por los curas marxistas como Samuel Ruiz, y su grupo de jesuitas que manejaban los campamentos de refugiados, que estaban compuestos, en parte, por los migrantes temporales que todos los años viajaban a ese país a trabajar en el corte de café, lo que demagógicamente se manipuló, como si se hubiera tratado de un éxodo, o desplazamiento forzado de 1.000,000 de personas, achacando su responsabilidad al Estado de Guatemala, magnificando y exagerando los datos sobre sus componentes.

Si comparamos el número de retornados organizados y los datos manipulados por los curas marxistas y el EGP, no coinciden, y al evaluar datos reales podremos constatar que truncan la realidad pues el número oficial de retornados fue infinitamente menor por lo que se prueba una vez más la farsa marxista/terrorista. La mentira se les desmoronó en el frente interno, pues luego de ser liberadas por la acción del Ejército, la gran cantidad de poblaciones que vivían sojuzgadas por el terror impuesto por la guerrilla marxista, se volcaron de lleno a conformar las patrullas de autodefensa civil. Más de 500,000 campesinos del altiplano en su gran mayoría fueron organizados durante los años por venir, proporcionándoles armamento M-1 Garand y Fusiles Máuser Alemanes, a un gran número de ellos. Gran parte de los patrulleros adquirieronsu propio armamento.

La farsa marxista sobre el genocidio, se desmorona entonces con la pregunta, ¿si el ejército hubiera tenido la intención de exterminar a los campesinos indígenas, habría armado y organizado a esta enorme cantidad de ellos? Para cualquier analista independiente o no comprometido, es fácil responder, “no”. Esa cantidad de personas armadas hubieran acabado con el Ejército, si no lo hubieran respaldado. Además, el General Ríos Montt, cuando fue Candidato Presidencial, fue apoyado masivamente por los Ixiles e indígenas del altiplano, el área que fue más afectada por el Enfrentamiento Armado Interno.

Ahora, pasemos a conocer cómo se fraguó esta farsa en el campo internacional:

En el mes de enero de 1982, se realizaron de dos acciones significativas para la guerrilla terrorista: la salida a luz pública de la URNG, y la ofensiva marxista en el Frente Internacional, para intentar liberar presión sobre sus Frentes Guerrilleros que estaban siendo desgastados por la ofensiva Militar, iniciada a finales del año 1981, y a las vez, denunciar supuestas atrocidades, para provocar la intervención de los países que les apoyaban, y frenar las acciones militares que les habían arrebatado la iniciativa operativa, y con ello su base social en el altiplano.

El trabajo político-diplomático que realizaba la Iglesia Guatemalteca en el Exilio (IGE), en Europa; se reforzaría con el trabajo de nuevos grupos de fachada, que efectuarían la misma tarea. Según palabras
de Luis Gurriarán; en Enero de 1982, “mi organización (EGP/IGE) me tenía preparada una tarea muy distinta a la que yo esperaba. Yo tenía la seguridad, de que iba a trabajar al interior (de Guatemala), en forma clandestina, pero me piden que siga viajando y realizando ciertos trabajos de responsabilidad. En Febrero me voy a Managua, a un congreso de cristianos revolucionarios. Luego iré a Caracas, para participar en un Congreso de fuerzas de oposición, bajo los auspicios de la Internacional Socialista. En marzo y abril, me toca volver a Europa a coordinar las actividades de los comités de solidaridad, organizar otros, mantener contactos, y actividades a nivel de prensa y a nivel político…desde el 28 de abril al 23 de mayo, me tienen este tipo de trabajo muy organizado en Alemania. Aparte, me tocará viajar a Bélgica, España, Italia y quizá Suecia”.

Luego de efectuar estas tareas revolucionarias, es designado por la URNG para conformar el Frente de New York. Conforme pasaban los meses y la ofensiva militar no disminuía su ímpetu, la correlación de fuerzas se inclinaba con la Conformación de los CVDC, a favor del Ejército; los terroristas estaban claros de que la derrota sufrida era estratégica, y que el curso del Enfrentamiento Armado Interno se había volteado en su contra; por lo tanto decidieron volcar todo su esfuerzo al área internacional, con la intención de obtener una condena en contra del Estado de Guatemala, por supuestas atrocidades
y posesionar el tema de genocidio. Ese año también, en un esfuerzo paralelo al Frente de New York por parte de la URNG, se conformó el Comité Guatemalteco de Unidad Patriótica (CGUP), como un grupo de intelectuales y exiliados, que intentarían difundir por el mundo los problemas del país.

El Frente de New York fue conformado por la URNG, con representantes de diferentes sectores, que componían las organizaciones de masas y organizaciones de fachada de los terroristas, siendo ellos:

  1. Pablo Ceto: Comandante guerrillero del EGP, en el Frente Ho Chi Min, maestro de educación primaria, originario de Santa Cruz del Quiché. Fundador del CUC, conjuntamente con Gurriarán
    y con los curas marxistas Enrique Corral Alonzo, y Ricardo Falla Sánchez.
  2. Rigoberta Menchú Tum: Hija de Vicente Menchú, indígena campesino miembro dirigente del CUC, originaria de la Aldea Chimel, Uspantán, Quiché. Siendo muy joven y como activista del CUC, tras la muerte de su padre, en la toma de la embajada de España, fue acogida por monjas del “Colectivo de la zona 5” (ligadas al EGP), y sacada del país con rumbo a México, en donde fue entrenada, para integrase al trabajo políticodiplomático del frente internacional del EGP.
  3. Enrique Torres Casanova: Abogado laboralista miembro del EGP, hermano de Sandra Julieta Torres Casanova, ex primera Dama de la Nación, esposa de Álvaro Colom Caballeros, ex Presidente de La República y hermano de la dirigente terrorista, Yolanda Colom Caballeros (seudónimo Lucía); con el grado de Comandante en el Frente Guerrillero Ernesto Guevara (FGCEG), del EGP y pareja sentimental de Roque (Mario Payeras Solares); posteriormente, fundadores ambos de la Organización terrorista octubre revolucionario (OR).
  4. Gloria de Torres: Abogada laboralista, miembro del EGP, esposa de Enrique Torres Casanova.
  5. Raúl Molina: Profesor Universitario y Académico, integrante del frente internacional del EGP.
  6. Frank Larrue: Abogado, de origen salvadoreño; miembro del Frente Internacional de Las FAR, quien fue el cerebro y mayor promotor de este proyecto, siendo aún joven se ligó a las actividades terroristas, estrechando los vínculos con los terroristas salvadoreños, debido a parentescos y relaciones, políticos- familiares. Emigró a los Estados Unidos, en donde a través de la denuncia de una supuesta persecución, obtuvo el status de refugiado político. Dadas sus dotes manipuladoras y a través de su victimización, fue abriendo espacios en los grupos de lobistas de Washington, con el apoyo permanente y orientación de los lobistas del FMLN. Logró
    vender la idea en ese país, haciendo ver que se trataba de un auténtico demócrata, hasta llegar
    a ser aceptado como “Defensor de los Derechos Humanos”, de la mano del ex terrorista Eduardo Stein, fundo posteriormente, durante el gobierno de Oscar Berger (2005-2008), el Centro de Acción Legal por Los Derechos Humanos (CALDH) y fue nombrado por su padrino político ideológico Stein, como Director de La Comisión Presidencial de Los Derechos Humanos (COPREDEH), en donde se vio involucrado en el encubrimiento de la matanza en la Granja Penal Pavón. Ambos juegan un papel muy importante en la estrategia de venganza promovida en contra de nuestros compañeros militares que son ahora presos políticos.

    Este grupo de terroristas de corbata, fue enviado inicialmente a México DF. a entrenarse, antes de ser enviados al campo de batalla diplomático, como lo refiere Gurriarán. Fueron sometidos a un intenso trabajo de capacitación, por prestigiosos exiliados de diferentes nacionalidades, casi todos profesores de las universidades mexicanas, quienes primero los ayudaron a preparar lo que iban a presentar, y luego en donde lo iban a presentar. Nada menos que en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Sus mentores marxistas, les indicaron en Septiembre de 1982, según Gurriarán: “ahí tienen ustedes el frente de combate: Nueva York. el objetivo es conseguir a toda costa, una resolución de condena en contra del Gobierno, por genocidio.”
La farsa estaba montada, sólo era cuestión de tiempo, para revertir en el campo político diplomático, la derrota militar que habían sufrido sus huestes en el campo de batalla. Para el efecto, y con la intención de hacer más amigable su actividad, este grupo de conspiradores terroristas, se constituyeron inicialmente como Representación Unitaria de Oposición Guatemalteca (RUOG). Recurriendo para la apertura de espacios de credibilidad, a gente con mucha experiencia en el lobby, de nacionalidad estadounidense con pensamiento marxista, quienes les aconsejaron conseguir que alguna institución afín a los grupos a los que pertenecían les apoyara y dándoles una credencial que los acreditara ante la ONU. Para ello utilizaron a Rigoberta Menchu Tum, ya que el Congreso Internacional de los Tratados Indios, creado por los pueblos indios de los Estados Unidos, había sido reconocido como grupo no gubernamental y tenía sede permanente en la Organización de las Naciones Unidas. Ellos le proporcionaron a Menchú una credencial. A Frank Larrue, se la proveyó una asociación de juristas. A Luis Gurriarán, se la facilitó una asociación de popes de la Iglesia ortodoxa de los países de la órbita soviética (marxistas al igual que él).

Habían logrado al acreditarse, el primer paso.

Inmediatamente efectuaron alianzas; una de ellas muy importante, con un compañero cura marxista salvadoreño, el Padre Moreno, lobista del FMLN, quien les aventajaba con dos años de experiencia en el arte de cabildear. Este cura teólogo de la liberación, les explicó qué tenían que hacer para obtener los votos necesarios; inmediatamente la delegación cubana entró en acción a su favor, comprometiéndose a obtener todos los votos de las naciones procomunistas.

Poco a poco la conspiración iba avanzando. Ya con una marcada correlación de fuerzas a su favor, los terroristas guatemaltecos obtuvieron el apoyo de otro aliado estratégico: la WOLA (Washington Office
For Latín América); una fogueada oficina lobista de orientación cristiana; con múltiples contactos a nivel de gobiernos, del Congreso y del Senado de los Estados Unidos. Con la obtención de estas alianzas y el desconocimiento de la realidad guatemalteca, por los diferentes gobiernos representados en la ONU, el cerco se iba cerrando alrededor del Estado de Guatemala.
 
Evacuación vía terrestre de un soldado fallecido envuelto en la bandera nacional y otro herido de gravedad.
 
Escribió Gurriarán: “me dicen los compañeros, que mientras ellos luchan en la montaña, nosotros tenemos que avanzar aquí. Dicen que ésta también es una trinchera”. La guerra Psicopolítica continuaba, los apoyos de naciones como Suecia y Noruega, pronto fueron obtenidos a través de un pastor de la Iglesia Luterana, miembro del Iglesia Guatemalteca en el Exilio (EGP/IGE).

Para terminar de inclinar la balanza a favor de los terroristas; un viejo aliado, el Embajador Máximo Cajal, responsable directo de la quema de la embajada de España en nuestro País (el 31 de Enero de 1980) junto a Gustavo Meoño Brenner, fue nombrado como cónsul en Nueva York. Este aliado incondicional de los curas marxistas del EGP, inmediatamente se convirtió en el enlace con el Embajador de España en las Naciones Unidas, Jaime de Piniés; quien inmediatamente les ofreció un respaldo total, sin matices, ni condiciones.

Con la consecución de estos apoyos, la suerte estaba echada, el gobierno del General Ríos Montt, debía de ser condenado a toda costa y los preparativos para ello, se intensificaron. El objetivo inmediato que deseaban lo consiguieron: el Embajador de Suecia, se ofreció para presentar y defender la resolución. Según palabras de Guarriarán, el embajador les presentó un esquema (borrador), le dieron vueltas y redactaron el texto, que consistía en una condena al gobierno de Guatemala, por sus violaciones a los Derechos Humanos, acompañada por una petición a los demás gobiernos, para que no les prestaran ayuda militar. El objetivo claro, ahogar la lucha de un pequeño Ejército, que peleaba por defender al Estado con míseros recursos, pero con una moral combativa y un liderazgo a toda prueba.

La conspiración, con el apoyo internacional de los países socialistas, se fortalecía progresivamente. Pronto a instancias del lobby realizado por el embajador de Suecia, ante la ONU, se sumaron los gobiernos de España (a instancias de Máximo Cajal y Piniés); Holanda y Bélgica, y fue aprobada la propuesta final, que no incluía la palabra deseada, Genocidio; pero sí hacía referencia a la supuesta represión masiva, además de la supuesta matanza y desplazamiento masivo, de poblaciones indígenas. Con ello los objetivos estratégicos de la URNG, en el campo internacional, estaban prácticamente alcanzados. Los profesionales del lobismo, los convencieron que tuvieran paciencia, que el éxito alcanzado para entonces con esa resolución, era muy importante y que todo era cuestión de un juego de matices. Con el beneplácito de todos los involucrados, la resolución fue aprobada por amplia mayoría en la asamblea general de la ONU, el 17 de diciembre de 1982. Sin pérdida de tiempo, los terroristas de corbata, encabezados por Frank Larrue, Guarriarán y Rigoberta Menchú, iniciaron a partir de enero de 1983, una fase más de la farsa. Con los vastos recursos económicos, obtenidos de parte de los países socialistas comprometidos con la causa terrorista; emprendieron un importante esfuerzo en dos direcciones: Rigoberta Menchu, a quien ya se había seleccionado por parte del EGP, para el proyecto Premio Nobel De La Paz, contando con el completo apoyo de España, Francia, Suecia
y Noruega; fue enviada a intensificar el trabajo político diplomático en Ginebra, específicamente en la
comisión permanente de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos.

Frank Larrue y Gurriarán, fueron enviados a Washington, según palabras de Gurrirán, a abrir una nueva trinchera en el Congreso y el Senado de los Estados Unidos. Relata en su libro Gurriarán, que: “orientados por la Wola y por Frank Larrue, concentramos nuestras presiones en los demócratas, aunque también tocamos a los Republicanos de orientación liberal”. Expresó el sacerdote marxista, “me pasé año y medio visitando congresistas.” Al cabo de dos años, obtuvieron del Congreso de los Estados Unidos, una resolución más contundente que la obtenida de las Naciones Unidas, basada en un documento de la Conferencia Episcopal de Guatemala, en donde, dicha conferencia, nuevamente liderada por Gerardi, por primera vez usó el termino genocidio. La farsa lograba su objetivo estratégico, que el Estado de Guatemala, fuera sindicado y desacreditado por un supuesto Genocidio, que nunca existió.

Luego de los rechazados, por lo tanto ilegales, “Acuerdos de Paz” (por el rechazo de la población convocada al referéndum realizado en mayo de 1999); la Iglesia comprometida con la Teología de la Liberación, asestaría la puñalada final, a través del REMHI, Instrumento de venganza elaborado por el equipo dirigido por los curas marxistas encabezados por Juan Gerardi. Lo demás es historia sesgada y perversa, escrita por quienes fueron oponentes del Estado, que en su falta de hombría y de principios, la utilizan como EL INSTRUMENTO PARA LLEVARNOS IRREMEDIABLEMENTE A UN NUEVO ENFRENTAMIENTO.
 
 
CAPITÁN
ÓSCAR GERMAN PLATERO TRABANINO.
Vicepresidente
FUNDACIÓN CONTRA EL TERRORISMO.
Guatemala, marzo de 2013.
 
 
En memoria de los soldados que dieron su vida por Guatemala
y de miles de humildes hogares que perdieron un ser querido defendiendo nuestra libertad: www.miEjercito.com
 
 
 
Cuando los guatemaltecos conozcan y valoren la verdad, la patria honrará a sus soldados diciendo: Gracias humilde soldado, porque diste tu vida por la libertad de tu pueblo.
 
Condenar de genocidio a un soldado de Guatemala, es condenarlos a todos, incluso a los que murieron a manos de los que hoy pretenden esta farsa de juicio.   No importa cuántos años tengan derrochando el dinero de sus cómplices con vallas publicitarias hablando de genocidio.  Tampoco importa cuán expertos sean para mentir dramáticamente, la verdad es que nuestros soldados eran indígenas y sólo en una mente enferma puede caber la idea que se les daría la orden de asesinar indígenas.  Decir que nuestros soldados obedecían la orden de asesinar indígenas o pobres, es insultar la inteligencia de los guatemaltecos que aman la verdad y la paz.
 
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